Por: Maika Cotton

Estoy segura que al igual que yo, todos los graduandos del 2020 que estudian fuera de sus países natales, no tienen palabras para expresar lo confuso que es esta situación. Estamos pasando por una etapa de nuestra vida donde se suponía que finalmente íbamos a cruzar la meta final. Hemos trabajado incansablemente por los pasados tres a cuatro años, para llegar a la última página de este capítulo. Se supone que este es un momento de celebración por todo lo que hemos logrado. 

Por su puesto, desde el principio del 2020, todos estábamos conscientes de la situación en Wuhan, donde el Coronavirus había comenzado a propagarse. Sin embargo nunca nos hubiéramos imaginado, que una noche recibiríamos un correo, el cual nos diría que nuestros estudios, como eran llevados actualmente, habían sido clausurados por el resto del año escolar. Por supuesto, la educación continuaría a distancia por medio de clases en línea, pero ¿Qué significaría esto para nosotros realmente? 

Para nosotros, graduandos del 2020, esto significó que nuestras interminables noches en la biblioteca con amigos habían llegado a un fin, los cafés antes de clase, los almuerzos en la cafetería de la universidad, y todas esas corridas a clase porque el bus llegó tarde habían terminado. Todas estas pequeñas cosas se habían expirado, y en el momento de leer ese correo nos dimos cuenta que nuestro último día de clases ya había pasado, sin siquiera haberlo sabido. 

La universidad es una experiencia que nunca se olvida, aquí es donde haces amigos que te durarán para toda la vida, por muy cliché que suene. Estudiando en una universidad internacional significa que tus amigos vienen de diferentes países y sabes en la parte de atrás de tu mente qué temes el dia que la universidad llegue a su fin. Lamentablemente en esta situación, todo esto llegó prematuro, de un día para otro tuvimos que despedirnos de algunas personas que más habíamos llegado a querer en el transcurso de los años, ya que iban de camino de regreso a casa.  

No obstante, debemos de saber que lo que está pasando en el mundo en estos momentos queda totalmente fuera de la ecuación de lo normal, y se hizo lo mejor que se pudo en una situación que se encuentra en el extremo opuesto del espectro ideal. Ahora es tiempo de quedarnos en casa, no solo por nuestro bien si no por el bien de el mundo entero y para proteger a quienes más lo necesitan en nuestra sociedad. Esta absolutamente permitido sentirse [email protected], [email protected], [email protected] o simplemente no saber qué sentir.  

La incertidumbre en estos tiempos puede causar mucha ansiedad, pero no podemos dejar de estar motivados en ningún momento. Puede que la situación no sea ideal, que no haya sido como nos lo hayamos imaginado, y que sea algo completamente nuevo para todos nosotros, pero no podemos dejar que este obstáculo eclipse lo lejos que hemos llegado. En lugar, tomemos este momento para estar agradecidos, y afrontar la nostalgia manteniéndonos en contacto con nuestros amigos y familia.

Maika Cotton está en su año final de la Licenciatura Internacional en Comunicación y Medios en Erasmus University Rotterdam. Ella busca relatar su experiencia del CoVid19 viviendo fuera de casa y conectar con aquellos jóvenes que están viviendo una experiencia similar.